Los efectos del alcohol en la piel

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En estos días de fiestas y de buen tiempo, es frecuente salir, saltarse las rutinas alimenticias y de descanso. También es más habitual ingerir bebidas alcohólicas y es precisamente el abuso en consumo de alcohol uno de los principales motivos de problemas en la piel, ya que las copas de más no sólo se manifiestan en las ojeras del día siguiente, sino en algunos daños que pueden aparecer como granos protuberantes , pero también se reducen los niveles de oxígeno en sangre y por tanto se merma la producción de colágeno, lo cual se evidencia en que pierde brillo, elasticidad y firmeza.

Al tiempo que el alcohol irrumpe con un efecto de alegría y distensión, en tanto que dilata los vasos sanguíneos y nos hace sentir ligeros y despreocupados, obliga a nuestro hígado a trabajar el doble para estar en capacidad de liberar toxinas. Cuando ese proceso no se da naturalmente a causa del alcohol, la acumulación de grasa puede producir acné o empeorarlo considerablemente.

Además, el consumo de bebidas alcohólicas reduce los niveles de vitamina A en el cuerpo, de tal manera que a algunos problemas de sequedad y descamaciones sigue el envejecimiento prematuro de la piel. Por tanto, las consecuencias del alcohol no son pasajeros.

Hay que tener especial cuidado con los licores obtenidos mediante un proceso de destilación, ya que afectan de manera paulatina a las fibras de colágeno, lo que conlleva con el tiempo a una cara demacrada y arrugada. Igualmente, aunque la persona no haya sufrido de acné, este puede aparecer como consecuencia de un daño hepático, y entonces su piel adquiere un tono opaco, pálido y un color amarillento. Otras afecciones de la piel que se exacerban con el consumo de alcohol son la rosácea y la psoriasis.

La rosácea se manifiesta como una erupción rojiza en las mejillas, la nariz, el mentón o la frente, áreas en las que aparecen venitas o vasitos sanguíneos enrojecidos, además de que la piel se torna proclive a presentar brotes de acné.

El exceso de alcohol también altera el flujo de sangre a la piel, de forma que le da una apariencia poco saludable. Esto se produce porque el alcohol hace que los vasos sanguíneos pequeños en la piel se dilaten, permitiendo que la sangre fluya más cerca de su superficie. Esto produce enrojecimiento y una sensación de calor que puede conducir a que algunos vasitos capilares del rostro se rompan. El alcohol también conduce a la deshidratación, y como se sabe la piel seca es más propensa a las líneas finas.

Al mismo tiempo que el alcohol dilata los vasos sanguíneos, inhibe la hormona antidiurética, que queda desactivada temporalmente hasta tanto los efectos de este no hayan pasado. Y su consumo durante algunas horas, digamos cuatro a cinco seguidas, en el curso de una velada nocturna hace que la persona sienta constantemente una sensación de ir al baño. Esto la lleva a evacuar muy rápido los fluidos hidratantes, antes de que estos puedan ser absorbidos para hidratar, como lo hacen continuamente los órganos, los tejidos y la piel.

Hay que recordar que siempre están las opciones más saludables, como la cerveza o el vino, pero también de forma moderada.

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