La hiperhidrosis es un exceso de sudor, típico de axilas y palmas, o incluso de la frente. Este  exceso puede favorecer infecciones locales por hongos y bacterias. El sudor de palmas puede ser aún más indeseable en músicos o personas que trabajan de cara al público. En ellos, puede generar ansiedad y tensión emocional, que aumentan aún más el problema.

La mayoría de hiperhidrosis no tienen causa concreta. No obstante, el dermatólogo debe investigar si el exceso de sudor se asocia a alguna enfermedad de base.

La mayoría de tratamientos tópicos de la hiperhidrosis son poco eficaces. Los antitranspirantes tópicos, suelen llevar sales de aluminio, que pueden irritar la piel tratada o manchar la ropa. Otro posible tratamiento domiciliario es la iontoforesis, que usa una débil corriente eléctrica. La iontoforesis podría ser útil en palmas y plantas.

En la hiperhidrosis axilar, los mejores resultados se obtienen con las infiltraciones locales de toxina botulínica. Los efectos de la toxina se ven ya a los 3-4 días y suelen durar entre 6 y 8 meses, por lo que sólo se suele repetir el tratamiento una vez al año. Los resultados de la toxina botulínica son especialmente espectaculares en la hiperhidrosis de axilas. Los posibles efectos secundarios son insignificantes, por lo que no se altera la vida cotidiana.

Otro tratamiento, más agresivo, de la hiperhidrosis es la eliminación de glándulas sudoríparas con láser o cirugía. Para casos graves de hiperhidrosis, se puede recurrir a la simpatectomía, en la cual, bajo anestesia general, se destruyen ganglios nerviosos responsables del sudor. La simpatectomía tiene resultados definitivos pero suele asociar sudoración compensatoria, en la cual, tras la cirugía, se suda más en otras zonas, como la espalda o el pecho.

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