El acné es una enfermedad inflamatoria de la unidad pilosebácea. Aunque el acné afecta, sobre todo, a los adolescentes, a veces puede aparecer en la edad adulta, a partir de los 20 ó 30 años de edad, con frecuencia en relación con cosméticos poco adecuados o por causas hormonales. La localización típica de las lesiones de acné es la cara y, en menor proporción, los hombros, la espalda, y el pecho. El acné, aunque sea leve, puede tener un impacto psicológico y social en las personas que lo padecen, con inhibición social, disminución de la autoestima e incluso depresión.

El único tratamiento curativo y definitivo para el acné moderado y grave son los retinoides orales, medicamento que sólo puede prescribir un dermatólogo y que requiere de un seguimiento periódico durante varios meses. En algunos casos de acné, se puede recurrir a la fototerapia, por ejemplo con láser de colorante pulsado, y a los peelings médicos. Cuando se ha curado el acné inflamatorio, para las marcas y cicatrices residuales, se pueden combinar distintos tratamientos dermatológicos (peelings, láseres fraccionados, dermoabrasión…) muy útiles para eliminar o atenuar dichas marcas o lesiones residuales.

A continuación, destacamos algunos consejos básicos en el manejo del acné:

Es conveniente utilizar jabones o productos de limpieza suaves, adecuados para las pieles con tendencia acneica. No es cierto que el acné facial se deba a una mala higiene de la cara. De hecho, si lavamos nuestra cara con demasiada frecuencia y con productos demasiado agresivos, la piel se irritará y empeorarán las lesiones acné. Por este motivo no se debe abusar de los productos exfoliantes o “scrub”.

El chocolate no suele empeorar el acné. Salvo que el paciente compruebe que algún alimento le desencadena lesiones de acné, no es necesario preocuparse por evitarlo. No obstante, siempre se recomienda una dieta equilibrada, rica en fruta y verdura. Si se va a comer chocolate, es mejor que sea negro, con mayor proporción de cacao y menos cantidad de leche y azúcares añadidos.

A veces es difícil, pero es muy importante no pellizcar ni manipular las lesiones de acné, pues se pueden infectar e inflamar más, y dejar una marca o cicatriz permanente como secuela indeseable.

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