A consecuencia del proceso natural de envejecimiento, la piel pierde su aspecto terso y juvenil dando lugar a signos de flacidez y arrugas. Con el paso de los años, los depósitos grasos de la cara disminuyen y el rostro se adelgaza y pierde firmeza; aparece flacidez. Este problema, que afecta tanto a hombres como mujeres, se puede corregir para obtener un rejuvenecimiento facial global mediante una novedosa técnica a base de infiltraciones que consigue reponer volúmenes, elevar tejidos, eliminar arrugas e hidratar y mejorar la calidad de la piel del rostro, usando para ello distintos materiales de relleno con efector tensor. Estas sustancias se infiltran a través de agujas o de cánulas romas en diferentes planos de profundidad, buscando conseguir reponer volúmenes y crear vectores de tensión para combatir la flacidez de cara y de cuello, obteniendo resultados rápidos y naturales, sin “cambiar la cara”.

Cada paciente necesita un tratamiento distinto, por lo que se debe realizar un diagnóstico personalizado, analizando el estado del tercio superior de la cara (zona periocular y frente), del tercio medio (nariz y mejillas), del tercio inferior (labio, mentón y zona mandibular) y del cuello, valorando la flacidez, el tipo de arrugas, la posible pérdida de volumen y la calidad de la piel. De este modo se puede mejorar de forma inmediata y sin cirugía la zona de los pómulos, ojeras, mentón, laterales del mentón, cuello, etc. El paciente se puede incorporar de inmediato a su vida normal, sin necesidad de pasar por el quirófano, con la piel de la cara o del cuello más estirada y con menos arrugas y flacidez; por eso se llama “lifting sin cirugía”. El procedimiento, además de rápido y seguro, se tolera muy bien y se puede realizar con anestesia tópica (en crema), anestesia local o ambas, por lo que no es doloroso. En ocasiones puede aparecer algún pequeño hematoma o un discreto edema, que es fácil de maquillar y puede durar unos pocos días.

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