La alopecia androgenética es la causa más frecuente de pérdida de pelo, sobre todo en el hombre pero, cada vez más, también afecta a la mujer. En la alopecia androgenética se produce una disminución progresiva en la cantidad y el grosor del pelo hasta que, en los casos más severos, se puede producir una pérdida total y definitiva del cabello. En la alopecia androgenética de patrón masculino, la pérdida del pelo suele comenzar con un retraso en la línea de implantación temporal y frontal, dando lugar a las típicas “entradas” y, luego, puede afectar a la zona occipital o “coronilla” otras zonas de la cabeza. La alopecia androgenética de patrón femenino (FAGA) suele provocar una disminución difusa en la densidad capilar sin que haya retraso en la línea frontal de implantación del cabello.

Para un tratamiento correcto, lo primero es establecer un diagnóstico preciso del tipo de alopecia, por parte del dermatólogo, realizando un tricograma y un estudio minucioso del tipo de caída, y descartando problemas médicos añadidos. Una vez que sabemos cuál es el tipo de alopecia, ya estamos en condiciones de elegir el tratamiento médico más adecuado. Habitualmente, existe un componente genético y hormonal que podemos tratar con una combinación de fármacos tópicos y orales. Siempre conviene descartar, sobre todo en la mujer, estados carenciales y déficits de ferritina (depósitos de hierro). Dado que en la alopecia androgenética se produce una miniaturización progresiva del folículo y del pelo, el resultado del tratamiento médico será mejor cuanto más precozmente actuemos. En casos seleccionados, y con más frecuencia en el hombre que en la mujer, se puede recurrir a la microcirugía dermatológica y realizar un microtransplante de unidades foliculares (FUE), en fases más avanzadas de la enfermedad.

La alopecia areata es otra causa de pérdida del pelo en la cabeza y en otras áreas del cuerpo (barba, cejas…), en forma de pequeñas placas redondeadas, aisladas o múltiples. Estas zonas de “pelada” pueden crecer o confluir, e incluso hacerse generalizadas. Existen diversos tratamientos dermatológicos, más o menos efectivos contra la alopecia areata, tanto tópicos como orales. Siempre se deben descartar otras patologías asociadas como, por ejemplo, enfermedades del tiroides y otras patologías de tipo autoinmune.

Conviene señalar que el estrés puede favorecer un aumento de la caída del pelo, tanto en la alopecia androgenética como en la areata. Por el contrario, la pérdida de cabello no suele verse afectada por el uso de tintes o distintos tipos de cosméticos capilares.

Por último, existen otros tipos de alopecia, como las alopecias cicatriciales, que precisan tratamiento médico lo antes posible para no dejar demasiadas secuelas irreversibles.

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