Los láseres vasculares, fundamentalmente láser de colorante pulsado y láser neodimio-YAG (Nd-YAG), sirven para tratar lesiones rojizas o azuladas, como la cara con rosácea, malformaciones tipo mancha en vino de Oporto, angiomas planos o no, varices, puntos rubí, angiomas estelares o arañas vasculares y telangiectasias en general. Algunas lesiones vasculares, como los puntos rubí o las arañas vasculares, son fáciles de tratar y desaparecen con una sola sesión. En otras ocasiones, como ocurre con las varices y varículas de las piernas o con la rosácea de cara, cuello o escote, se necesitan más de 3 sesiones, aunque con cada sesión se va observando una mejoría progresiva.

 

La cuperosis y otras formas de rosácea, o cara roja, se tratan muy bien con láser vascular, pues en parte están provocadas por la presencia de capilares dilatados en la piel, dando el aspecto de cara roja y piel sensible. La rosácea suele empeorar con situaciones de estrés, de aumento de la temperatura ambiental, exposición solar, etc. En pacientes con rosácea, el láser vascular se aplica sobre la piel de la cara, del cuello o incluso del escote, con un sistema de frío que hace que el procedimiento sea indoloro. Como siempre ocurre en los tratamientos con láser médico, el láser vascular es un sistema personalizado, donde el médico selecciona el tipo de láser, su profundidad y su intensidad, basándose en el tipo de piel, en la zona anatómica a tratar y en el problema a tratar. Es un método muy rápido, y los resultados se empiezan a observar desde la primera sesión. Se consigue así que las lesiones vasculares vayan desapareciendo de manera progresiva y constante, sin interrumpir la vida social y laboral del paciente. El número total de sesiones dependerá del tipo de lesión y de las características propias de cada paciente. Siempre se recomienda evitar la exposición solar antes y después del tratamiento, por lo que los mejores meses para realizar las sesiones de láser son los de otoño e invierno, y se suelen evitar los meses de verano.

Las varices y arañas vasculares suelen estar ocasionadas por diferentes factores: predisposición genética, fragilidad de los vasos sanguíneos, estar mucho tiempo de pie, embarazo… Habitualmente una variz no desaparece por sí misma, sino que tiende a empeorar. Las sesiones de láser provocan la coagulación de pequeños vasos sin dañar los tejidos circundantes, permitiendo eliminar, sin usar agujas, varices de hasta 4 milímetros de diámetro, de manera segura, rápida y eficaz. Los resultados se empiezan a observar desde la primera sesión. Se consigue así que las lesiones vasculares vayan desapareciendo de manera progresiva y constante, sin interrumpir la vida social y laboral del paciente.

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